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Declaración Universal de los Derechos de las personas mayores, para una jubilación más justa en todo el planeta

abril 23, 2015 5 min 80 veces compartido

Con cada año que pasa, la esperanza de vida a nivel mundial aumenta a un ritmo constante. Todos envejecemos, pero las circunstancias de esta realidad son muy distintas de un punto al otro del planeta. En la mayoría de países en vías de desarrollo, las personas mayores carecen de las seguridades más básicas. Este hecho es especialmente relevante teniendo en cuenta que dos tercios de las personas mayores del mundo viven en estas regiones.

La ONG HelpAge ayuda desde hace 30 años a esta población, apoyándoles para que reclamen sus derechos, se enfrenten a la discriminación y superen la pobreza para poder vivir de manera segura, digna, activa y saludable. “En España, las personas mayores tienen la capacidad de disfrutar de su vejez de forma activa, integrados en la mayoría de los casos en sus familias y con un sistema de bienestar que les apoya”, explica Neil Smith, director de HelpAge en España. Mientras que en países como el nuestro contamos con la Seguridad Social y en muchos casos con la posibilidad de ahorrar e invertir en planes de pensiones privados, esta ONG alerta que “en la mayoría de los países en desarrollo las personas mayores carecen de una seguridad económica, no tienen pensiones y tienen que trabajar toda su vida mientras su salud se lo permita”.

Ante esta situación, ¿qué podemos hacer los más afortunados para ayudarles? “Para que estas personas puedan tener una seguridad económica, física y sanitaria, necesitan ver garantizados sus derechos”, apunta Smith. Con esta finalidad, se está impulsando desde el seno de la ONU una convención sobre los derechos humanos de las personas mayores. En España, HelpAge ha impulsado una Mesa Estatal específica para apoyar esta iniciativa con la participación de 18 ONG y plataformas del sector social.

Cada vez son más los actores concienciados con la necesidad de concretar los derechos que reivindican las personas mayores en todo el mundo y ya se han determinado los más básicos:

Derecho a la no discriminación: A muchos hombres y mujeres mayores se les prohíbe el acceso a servicios o puestos de trabajo o se les trata sin respeto a causa de su edad y otros factores como el género o una discapacidad. HelpAge subraya que el impacto de toda una vida de discriminación puede ser devastador llegada la madurez. “Hay mujeres que, por ejemplo, han tenido vetado el acceso a la educación durante su infancia, que se han casado a la fuerza cuando eran jóvenes, que no han recibido un salario decente y que no han podido heredar nada”, apuntan desde la ONG. “El impacto acumulado de esta discriminación implica una ausencia de derechos en la vejez, sin acceso a la seguridad social”.

Derecho a la no violencia: La población mayor sufre en muchas ocasiones abusos verbales, sexuales, psicológicos y financieros. Desde HelpAge apuntan a casos concretos en países africanos y asiáticos donde hay una creencia muy arraigada en la brujería. “Aunque también se acusan a hombres mayores y mujeres jóvenes, la mayoría de afectadas son mujeres mayores”, explican desde HelpAge.

Derecho a la seguridad social: En los países en desarrollo, las personas mayores no tienen un sistema de bienestar que les apoye. La población difícilmente tiene acceso a planes de ahorro o de pensiones que les permitan tener una jubilación tranquila.

Derecho a la sanidad: Por razones de edad, la población de más edad no recibe una atención sanitaria adecuada en muchos países. HelpAge habla de casos concretos como el del Kirgizistán, donde las ambulancias piden sistemáticamente la edad del paciente y dejan sin servicio a los mayores de 50 años.

Derecho al trabajo: Considerar que una persona es incapaz de trabajar por razones de edad es una violación directa del derecho de cada individuo de decidir si quiere trabajar.

Derecho a la propiedad y a la herencia: En muchas partes del mundo, las leyes niegan a mujeres de todas las edades el derecho a la propiedad o a recibir herencia ante la muerte de su marido. “En caso de muerte del marido, las viudas suelen ser culpadas, dando un pretexto a sus familiares para negarles el derecho de herencia”, apuntan desde HelpAge.

Son muchos los actores que llevan tiempo presionando para que estos derechos acaben vertebrando una Declaración Universal centrada en las personas mayores. Dar visibilidad a estas injusticias es el objetivo de muchas campañas de sensibilización, antesala indispensable para que las Naciones Unidas adopten esta nueva resolución. Como apuntan desde HelpAge, “que las personas vivan cada vez más años es uno de los grandes logros del desarrollo, pero tenemos que asegurar una vejez digna para todos”.

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