primer plan de pensiones
Assegura la teva jubilació

El meu primer pla de pensions: què haig de tenir en compte?

gener 3, 2022 6 min

Un plan de pensiones es un instrumento muy eficaz para poder ahorrar a largo plazo y poder complementar en el futuro la pensión de jubilación. En un contexto en el que la caída en la natalidad está provocando cambios demográficos importantes, hay que tener presente que, a lo largo del tiempo, la cuantía de dicha pensión perderá poder adquisitivo en relación con el crecimiento de la economía, por lo que, para gozar de una jubilación tranquila y sin sobresaltos, lo más adecuado es trabajar activamente para generar un volumen de ahorro suficiente.

Los planes de pensiones son una de las mejores opciones para favorecer dicho ahorro. Según los datos de la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (Inverco) correspondientes a finales de noviembre de 2021, los planes de pensiones individuales registran una rentabilidad media anual del 7,9% a un año. Sin embargo, es conveniente tener en cuenta algunos elementos antes de decantarse por uno de estos productos, dado que en la actualidad se comercializa un amplio abanico de planes de pensiones que tienen diferentes focos de inversión.

Por qué invertir en un plan de pensiones

Los planes de pensiones ofrecen una serie de ventajas muy importantes a sus partícipes, como por ejemplo:

  • Desde el punto de vista fiscal, gozan de una serie de beneficios, como ciertas deducciones fiscales por el importe aportado en la declaración del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) del ejercicio en que se realizan las aportaciones. Para 2022, la cantidad máxima anual para desgravar está fijada en 1.500 euros o en el 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas.
  • La flexibilidad en las aportaciones que se realicen, las cuales pueden efectuarse periódicamente o con carácter extraordinario.
  • Su liquidez, dado que es posible cobrar un plan de pensiones si se producen algunos hechos de relevancia, como por ejemplo una enfermedad grave del partícipe o de un familiar directo, por fallecimiento, por distintas causas de invalidez y, por supuesto, tras alcanzar la jubilación. Además, a partir del año 2025 será posible rescatar las aportaciones con más de 10 años de antigüedad.
  • Es posible para el partícipe traspasar su inversión en cualquier momento de un plan de pensiones a otro sin tener que pagar ningún impuesto por la rentabilidad que se haya obtenido hasta ese momento.
  • Bajo la óptica de la transmisión de la herencia, hay que tener presente que los planes de pensiones tributan como rendimientos del trabajo en el momento en el que se cobran, y no por sucesiones en el momento del fallecimiento. 

Qué hay que valorar

Una de las primeras cosas que hay que tener presente a la hora de elegir un plan de pensiones es que se adapte a las necesidades y al perfil de riesgo del partícipe. No es lo mismo ser joven y tener toda una vida laboral por delante que encontrarse cerca de la edad de jubilación. Como tampoco lo es ser conservador y tener una cierta aprensión a las inversiones de riesgo que estar dispuesto a algo más de volatilidad bajo la promesa de poder lograr una mayor rentabilidad. Por regla general, a menor edad del partícipe es oportuno decantarse por un plan de pensiones con un riesgo mayor, mientras que cuanto más mayor se es, conviene ser más conservador, pensando en la posterior fase de desacumulación financiera que se suele producir durante la jubilación.

En esta línea, es también muy importante tener en cuenta la situación económica personal, especialmente en relación con la solvencia, es decir, la relación que existe entre los ingresos mensuales que se generan y las deudas y otros pasivos que se soportan. Cada etapa en la vida de una persona tiene unas necesidades diferentes que afectan a la realidad económica de los partícipes (la compra de una casa, el nacimiento de un hijo, la financiación de un viaje de larga duración, una enfermedad…). En el mercado existen planes de pensiones, denominados de ciclo de vida, que se van adaptando automáticamente en función del horizonte de cobro, siendo más proclives a la renta variable en sus etapas iniciales y más partidarios de la renta fija cerca de la jubilación.

Otro elemento muy importante a la hora de elegir un plan de pensiones es su rentabilidad. Para analizarla, es conveniente revisar la cartera de inversiones que posee y comparar sus resultados con otros planes de pensiones con un perfil de riesgo similar. Al tratarse de un producto pensado para el largo plazo, lo más adecuado es fijarse en las rentabilidades anuales y no en las mensuales. Además, para tener una mejor comprensión de las plusvalías que se pueden esperar, hay que conocer también las comisiones que soporta el plan de pensiones, como la de gestión (que se abona a la entidad gestora por administrar el patrimonio del producto) y la de depósito (que corresponde al trabajo de la entidad depositaria), ya que pueden tener una influencia decisiva en la rentabilidad final.

En relación con las aportaciones, hay que evaluar qué cantidad anual es posible invertir en un plan de pensiones, de acuerdo tanto a la situación de solvencia personal y el marco fiscal como a la manera en que le gustaría vivir al partícipe una vez entre en su período de jubilación, en el cual tendrá que complementar su pensión con el ahorro que haya podido generar a lo largo de su vida laboral.

Desde el punto de vista de los administradores del plan de pensiones, conviene informarse de quiénes son estos gestores, dado que son los responsables de tomar las decisiones de inversión. En este sentido, puede resultar muy oportuno recurrir al asesoramiento profesional que puede brindar un experto para evaluar qué producto se ajusta mejor a las necesidades de su cliente, teniendo en cuenta su situación actual y la que podría tener en el futuro, una vez abandone su vida laboral.

Temas relacionados