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Ser joven y ahorrar es posible

La relación entre el ahorro y el bienestar emocional

Noviembre 22, 2022 6 min

¿Cuántas veces habremos escuchado eso de “el dinero no da la felicidad”? Eso sí, ¿ayuda? ¿Hasta qué límites? ¿Qué relación tienen? 

La relación entre el ahorro y el bienestar emocional tiene más matices de los que crees y va más allá del eterno debate sobre el dinero y la felicidad. Conceptos como la seguridad, la tranquilidad y el desahogo tienen mucho que ver con el ahorro y con contar con un colchón económico para situaciones inesperadas o emergencias. En este post, vamos a reflexionar sobre el papel del ahorro en nuestro bienestar, de conductas positivas para tener una buena relación con el dinero y de lo eficaz de tomar el ahorro como un hábito. ¡Comenzamos!

Ahorro y bienestar emocional

Es cierto que no siempre van de la mano y que el dinero no garantiza el bienestar mental y emocional, pero muchos estudios relacionan unos ingresos altos con la satisfacción y la realización personal.

El éxito de nuestras relaciones personales, de nuestras metas y logros, y la satisfacción de nuestras necesidades (básicas o más específicas), son esenciales para mantener la paz mental y el bienestar general. Y, en ciertas ocasiones, estos aspectos van asociados (y mucho) con nuestra situación económica. 

Vamos a verlo desde la perspectiva contraria. Una situación económica difícil, así como enfrentarse a deudas, conlleva estrés, angustia e incertidumbre de cara al futuro. Estas sensaciones negativas pueden causar depresión o ansiedad. El papel del ahorro en momentos de crisis y de necesidad económica es fundamental. Al fin y al cabo, si contamos con un colchón financiero, podremos afrontar mejor estas situaciones inesperadas y otras emergencias. Tener margen de maniobra y saber que no vamos a vernos con el agua al cuello es garantía de tranquilidad.

Hábitos financieros que mejoran tu bienestar emocional  

Cuando pensamos en bienestar nos vienen a la cabeza conceptos como la alimentación, el ejercicio, las relaciones personales… Pero no solemos pensar en nuestra relación con el dinero o en nuestra salud financiera. Cuando el dinero nos genera estrés, preocupación, es importante saber que debemos modificar nuestros hábitos y la manera en que pensamos en él.

Vamos a ver algunos hábitos y conductas que pueden mejorar nuestra relación con nuestra economía y, por consiguiente, nuestro bienestar emocional. 

Fuera comparaciones: ahorra de manera realista

Cuando hablamos de mala relación con el dinero, no solo nos referimos a situaciones delicadas o de necesidad. Para mantener nuestra estabilidad y bienestar es importante tener los pies en el suelo y huir de las comparaciones. Cada uno de nosotros tenemos unas circunstancias, unas necesidades y unos límites. Tener ambiciones está bien, pero compararse es inútil y solo nos traerá frustración.

Pensar que nunca es suficiente y que siempre tenemos que estar en el escalón de más arriba es injusto y nos provoca insatisfacción. Evita comparar tu sueldo, tu coche, tus pertenencias o tu lugar de vacaciones. Piensa en lo que quieres y tienes, sin estar pendiente de la aprobación de los demás; céntrate en mejorar sin tener en cuenta tu entorno, y valora todo lo que consigas.

Ajusta tu ahorro en función de tus posibilidades y no te pongas demasiada presión. La constancia es lo más importante a la hora de ahorrar, pero es innecesario vivir ahogado o renunciar a otras cosas para hacerlo. Entiende que habrá momentos en los que puedes reservar más dinero y otros que menos, pero no pierdas el hábito y tómalo como una costumbre. 

Invierte en tiempo

Las cosas materiales pueden darnos satisfacción momentánea, pero no son la clave de la felicidad. Sin embargo, hay ciertas cosas que podemos hacer con nuestro dinero que nos dan tranquilidad, paz e incluso tiempo, tres conceptos directamente relacionados con el bienestar. 

Ahorrar dinero de manera periódica nos permite crear un colchón económico para asegurarnos un cierto nivel de vida durante nuestra jubilación, para pagarles una buena educación a nuestros hijos o para tener el control sobre cualquier situación imprevista o emergencia. 

Hay muchos gastos que nos permiten ahorrar tiempo y que, de esa manera, mejoran nuestra calidad de vida. Tener más tiempo para nosotros mismos y para nuestros seres queridos, sin duda, nos aporta felicidad y disminuye el estrés y el cansancio que provoca un estilo de vida frenético, muy común hoy en día. ¿De qué manera podemos invertir en tiempo? Pues, por ejemplo, pagando por servicios como el cuidado del hogar o de los niños, pedir la compra a domicilio o invertir en un medio de transporte que nos permita ahorrar tiempo en los trayectos. Todo dependerá de nuestras circunstancias personales, pero seguro que puedes pensar en maneras de gastar tu dinero en tener más tiempo para ti. Seguro que nos da mucha más satisfacción que cualquier compra material. 

Huye de las compras compulsivas

El mayor enemigo del ahorro es el consumo compulsivo. Pensar en qué gastamos nuestro dinero y saber diferenciar lo necesario de lo prescindible nos permitirá destinar más dinero a nuestro ahorro. 

Las compras compulsivas suelen ser superfluas y la satisfacción que nos aportan es fugaz. De hecho, pueden acabar en arrepentimiento y culpabilidad. Asociar felicidad con consumo es un error que hay que evitar y es importante reconocerlo para dejar de hacerlo. 

Además, el dinero que ahorramos en adquisiciones del estilo podemos reservarlo para darle un uso mejor y más consciente en el futuro.

El ahorro como costumbre y su relación con el bienestar: conclusiones

Ya lo hemos visto: el dinero no aporta felicidad, pero la manera en que lo gastamos puede mejorar (y mucho) nuestra paz mental. El hábito del ahorro es esencial para mantener la estabilidad ante gastos inesperados o para garantizar nuestro nivel de vida cuando llegue el momento de nuestro retiro. Además, un buen colchón económico nos puede permitir invertir nuestro dinero en tener más tiempo. Y estaremos de acuerdo que el tiempo es lo más valioso, ¿no?

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