Es habitual ver el término “contingencias comunes” en la nómina, pero no siempre está claro qué significa exactamente ni para qué sirve. Aunque el nombre pueda sonar algo técnico, se trata de un concepto sencillo y muy ligado a la protección que ofrece la Seguridad Social a lo largo de la vida laboral.
Si revisas tu nómina con un poco de calma, comprobarás que las contingencias comunes aparecen cada mes como una de las principales cotizaciones. Son las aportaciones que ayudan a cubrir situaciones como una enfermedad, un accidente o la jubilación y permiten acceder a distintas prestaciones cuando más se necesitan. Además, la empresa también contribuye a estas cotizaciones por el trabajo que realizas.
En las próximas líneas explicamos qué son las contingencias comunes, para qué sirven y cómo se calculan en la nómina, de forma clara y práctica.
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Contingencias comunes, ¿qué son?
En cada nómina podemos ver las distintas cotizaciones que realizamos a la Seguridad Social, entre ellas las destinadas al desempleo y las correspondientes a las contingencias comunes. En esencia, una contingencia es un imprevisto o situación que puede afectarnos en algún momento y, precisamente, eso es lo que cubre esta aportación.
Las contingencias comunes son las cotizaciones de la nómina que protegen frente a situaciones no laborales, como una enfermedad, un accidente no laboral, la maternidad o la jubilación.
Las contingencias comunes abarcan situaciones que pueden ocurrirnos a cualquiera y que cuentan con protección económica para que no nos quedemos desamparados. Entre ellas se encuentran una baja por enfermedad o accidente no laboral, así como acontecimientos como la maternidad, la paternidad o la jubilación. Gracias a esta cotización, el sistema puede ofrecernos apoyo cuando atravesamos alguna de estas circunstancias.
Los tipos de contingencias comunes de la Seguridad Social
La cotización por contingencias comunes es, efectivamente, una de las partidas más relevantes de la nómina, porque financia gran parte de la protección que ofrece la Seguridad Social cuando el motivo de la baja no tiene origen laboral. Tanto la empresa como el trabajador aportan una parte de esta cotización, y ese dinero se destina a cubrir los periodos en los que no se puede trabajar por causas no laborales, además de sostener la asistencia sanitaria del sistema.
Dicho de otra forma, a través de las contingencias comunes se protegen situaciones como:
- Las bajas laborales por enfermedad común o accidente no laboral.
- La incapacidad permanente, que puede reconocerse en cuatro grados:
- Parcial, cuando reduce el rendimiento en el oficio habitual.
- Total, cuando impide trabajar en ese oficio, pero permite dedicarse a otro (por ejemplo, un mecánico que deja el taller y pasa a la docencia).
- Absoluta, cuando no permite realizar ningún trabajo.
- Gran invalidez, cuando además se necesita ayuda para las tareas básicas del día a día.
- La jubilación y las pensiones relacionadas con el fallecimiento del trabajador, como la de viudedad, orfandad o auxilio por defunción.
- La protección sanitaria a todos los miembros de la familia, en la que se incluye la médica, la farmacéutica y otras prestaciones sanitarias.
- La prestación por nacimiento y cuidado de menor (maternidad y paternidad). También están incluidos los permisos por riesgo durante el embarazo y los días de lactancia natural.
Como ves, las contingencias comunes están directamente vinculadas a la protección social que recibimos a lo largo de nuestra vida laboral, en especial a las pensiones y a las prestaciones más habituales del sistema.
La diferencia entre contingencias comunes y profesionales
Además de las contingencias comunes, en tu nómina también verás otro apartado de cotizaciones destinadas a cubrir las contingencias profesionales. Aunque sus nombres se parezcan, son conceptos distintos.
Las contingencias profesionales cubren la asistencia sanitaria y farmacéutica, así como otras prestaciones, cuando la causa de la incapacidad para trabajar es laboral; es decir, cuando el trabajador ha sufrido un accidente de trabajo o una enfermedad profesional.
Cómo se calcula la base de cotización por contingencias comunes
Si comparas varias de tus nóminas, verás que no en todas cotizas lo mismo por contingencias comunes. Esto se debe a que la base de cotización (BCC) depende de las retribuciones computables de cada mes y se somete a una base mínima y máxima legales por grupo profesional.
La base de cotización por contingencias comunes se calcula sumando el salario base, los complementos que cotizan y la prorrata de las pagas extra, y excluyendo las horas extraordinarias y ciertos conceptos exentos. Sobre esa base se aplica un 4,70 %, que es la aportación del trabajador.
Para poder calcular esta base de cotización, se suma la remuneración mensual computable (salario base + complementos salariales que cotizan) y la parte proporcional de las pagas extra, excluyendo las horas extraordinarias y las dietas/kilometraje solo hasta sus límites exentos. El resultado es la BCC. La “cuota obrera” del trabajador se obtiene aplicando el 4,70 % a esa base.
La fórmula quedaría así:
BCC = (retribución mensual computable – horas extraordinarias – conceptos extrasalariales exentos) + prorrata de pagas extra → Cuota trabajador = BCC × 0,047 (4,70 %)
Si la BCC queda por debajo de la base mínima o supera la base máxima fijadas por la norma para tu grupo de cotización, se aplicarán esos topes legales. En contratos a tiempo parcial, la base se calcula en proporción a la jornada.
Ejemplo de cálculo de base de cotización
Qué mejor forma de explicarlo que con un ejemplo. Vamos a suponer que una persona cobra un salario base de 1.000 euros. Además, en su nómina se suma un plus de dietas de 50 euros, las comisiones por objetivos de 350 euros y 150 euros por las horas extras que ha trabajado este mes.
Así pues, su salario bruto ese mes asciende a 1.550 €.
Para calcular su BCC, excluimos las horas extra (150 €) y las dietas exentas (50 €); si tuviera pagas extra, habría que añadir su prorrata. La BCC del mes (sin prorrata):
(1.550 – 50 – 150) x 0,047= 63,45 euros
Esa es la cantidad que se le descontará del salario bruto a la persona trabajadora como base de cotización por contingencias comunes.
Recapitulando: Las contingencias comunes de la Seguridad Social como seguro
Las cotizaciones por contingencias comunes son clave en la protección que ofrece la Seguridad Social. Cada mes contribuyen a cubrir situaciones imprevistas como una enfermedad o un accidente y a acceder a prestaciones como el nacimiento y cuidado de un menor o, más adelante, la jubilación.
Haz la prueba: revisa tu nómina, localiza el concepto “contingencias comunes” y comprueba la base y el tipo aplicados. Entenderlo te da poder, porque te ayuda a saber a dónde va tu dinero y qué cobertura tendrás cuando la necesites.