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La rentabilidad de la inversión socialmente responsable

Diciembre 28, 2021 5 min 17 veces compartido

A comienzos del mes de marzo de este año, el Grupo de Expertos en Finanzas Sostenibles de la Comisión Europea entregó su informe sobre la taxonomía continental. Es un intento de desarrollar una primera herramienta global para que inversores, empresas y, en general, la sociedad, dispongan de definiciones compartidas de lo que es verde. En esta primera versión se centraron particularmente en la identificación de actividades que contribuyen positivamente a la mitigación y a la adaptación al cambio climático.

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El Pacto Verde Europeo es la nueva hoja de ruta

La taxonomía es una herramienta que forma parte de un plan más amplio de la Comisión Europea a favor de una finanza sostenible. Este plan se va a ir reforzando con el “Green Deal” anunciado a finales de 2019. Esta nueva hoja de ruta establece cómo hacer de Europa el primer continente climáticamente neutro en 2050 impulsando la economía, mejorando la salud y la calidad de vida de los ciudadanos, protegiendo la naturaleza y no dejando a nadie atrás.

Entre otros se temas, la Comisión Europea quiere reforzar la integración de criterios ESG (Medioambiente, Sostenibilidad y Gobernanza/Buen gobierno corporativo) en las decisiones de inversiones.

La inversión socialmente responsable (ISR) no solo se desarrolló a nivel europeo. También está íntimamente relacionada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Consisten en 17 objetivos a horizonte 2030 para, entre otros hitos, poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar la paz y prosperidad de la gente.

En qué consiste la ISR

Según Spainsif, organización sin ánimo de lucro que promueve la inversión sostenible, una inversión ISR es aquella:

  • Con un análisis financiero (rentabilidad-riesgo).
  • Con un análisis extrafinanciero sobre los criterios ESG.
  • Que incluye un ejercicio de la propiedad activa, es decir, un diálogo activo con las empresas y el ejercicio del derecho a voto en las Juntas de accionistas.
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ISR y el binomio riesgo y rentabilidad

Cada vez más, tanto los inversores institucionales como los individuales muestran una mayor concienciación por los productos sostenibles, debido a la preocupación creciente por el cambio climático o por las políticas de inclusión en las grandes empresas. Sin embargo, toda esta serie de factores agrupados bajo las siglas ESG han levantado tradicionalmente muchas dudas entre los analistas en relación a la capacidad de generar un retorno real en las carteras.

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Esta situación está cambiando a pasos acelerados debido a que la experiencia está demostrando que la inclusión de criterios de sostenibilidad en cualquier portfolio de inversión contribuye a evitar riesgos adicionales, sobre todo en periodos de tiempo largos. A diferencia de la filantropía que acepta limitaciones en la rentabilidad, la integración de criterios ESG en las inversiones (lo que también denominamos de forma más general “inversión socialmente responsable”) no significa que se renuncie a la rentabilidad.

En concreto, permite incluir en cualquier evaluación de una entidad una serie de factores extrafinancieros que demuestran su compromiso presente y futuro por valores como la ecología, el respeto a las minorías, la inclusión o la gobernanza. Es decir, que, al menos, los gestores ya son capaces en la actualidad de garantizar que la sostenibilidad no resta rentabilidad a una cartera, mientras que, por el contrario, aporta eficiencia en el binomio rentabilidad-riesgo.

Evidencia empírica

Existen distintos estudios que demuestran que la ISR es tanto o más rentable que una inversión ‘tradicional’, pero, además, a ella se suma una teórica mejor gestión por parte de las empresas. Eso es porque los objetivos de la ISR son, como se ha visto, de largo plazo, lo que permite incluir elementos que, en muchas ocasiones, no están en los análisis financieros tradicionales:

  • Prevenir de potenciales riesgos
  • Identificar potenciales oportunidades (en nuevos mercados, productos originales, distintos métodos de ejercer la dirección de una compañía,…)

Por ejemplo, un informe de La Financière de l’Echiquier que analizaba dos carteras, cada una con valores bien o mal calificados según criterios ESG, ha determinado que los grupos con mejores métricas ESG obtenían rentabilidad superiores a lo largo del tiempo.

Por su parte, la gestora Robeco concluía tras analizar más de doscientas fuentes que la sostenibilidad “ejerce un efecto positivo sobre la rentabilidad” de las inversiones. Aunque, quizá, el más conocido sea uno de la Escuela de Negocios de Harvard elaborado por Paul Gompers, que identificaba un fuerte vínculo entre buen gobierno y resultados empresariales.

A finales de 2019, Analistas Financieros Internacionales y la gestora Allianz Global Investors presentaron un informe en el que se concluía que los índices sostenibles con sesgo de inversión socialmente responsable obtienen ya mejor rentabilidad que los índices tradicionales en todas las regiones – especialmente en los mercados emergentes—a lo largo del estudio de los últimos cinco años.

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