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Hacer deporte en edades avanzadas es invertir en salud

Enero 27, 2021 5 min 1 veces compartido

La longevidad en las sociedades avanzadas ha modificado la relación entre el deporte y la gente mayor. Durante el Longevity World Summit 2020 hemos contado con dos ponencias sobre envejecimiento y deporte: MaxiDeporte, tendencia al alza, de Juan María Gavaldá, entrenador de diversos equipos profesionales durante alrededor de tres décadas y actual presidente de la Asociación Española de Entrenadores de Baloncesto (AEEB), y Deporte más allá de los 55: una experiencia italiana, de Andrea Bassani, director de media en Euroleague e IMG.

En opinión de Gavaldá, “practicamos más deporte al alcanzar la Tercera Edad ahora que hace unos años porque llegamos en mejores condiciones de salud y, en general, nos sentimos más habilitados para hacer actividades físicas que ya hemos estado realizando durante muchos años de nuestra vida”. Para Gavaldá, el ejercicio está íntimamente relacionado con cada etapa personal en la que nos encontramos. Cuando se es joven, por ejemplo, con 14 o 15 años, es muy factible que, por distintas razones, se termine abandonando el deporte; pero si se logra mantenerlo como actividad periódica, es prácticamente seguro que continuará como un hábito más durante los años sucesivos. 

Según Bassani, “no cabe duda de que lo ideal cuando se alcanza una cierta edad es disfrutar de todos los beneficios físicos y mentales. Un programa de entrenamiento regular es beneficioso tanto estéticamente como mentalmente, ya que mejora el sueño y es una manera importante de reducir la obesidad. La actividad física constante y moderada ayuda a reducir la presión arterial y cuenta con beneficios indirectos como reducir el colesterol o mejorar la circulación sanguínea”.

“Está comprobado que iniciar una actividad deportiva en la edad adulta implica una reducción del riesgo de muerte, aunque se haya estado inactivo durante mucho tiempo. Nunca es tarde para empezar”, sostuvo Bassani. 

Compromiso deportivo

También ha indicado que es clave la motivación en la práctica deportiva y que, generalizando, se tiene una perspectiva diferente en el caso de los hombres que en el de las mujeres. Los primeros suelen ser siempre más competitivos, mientras que las segundas ven la actividad física como un mecanismo de socialización y de poder colaborar en grupo. “En edades más longevas ocurre, a grandes rasgos, lo mismo, si bien influyen mucho las cargas familiares para conocer la capacidad de tiempo que se puede destinar al deporte”, ha señalado.

Para que el ejercicio sea una actividad fundamental en cualquier individuo, Gavaldá ha insistido en que es clave que exista un “proyecto deportivo”, que tenga en cuenta la disponibilidad de la persona, su estado físico, el tiempo de recuperación o su preparación. Conseguirlo depende, sobre todo, del “sentido común”, que, a su juicio, implica entender que “lo primordial es la salud, teniendo presente que el cuerpo va envejeciendo, lo cual es un condicionante claro para tener cuidado en la elección y en la dedicación e intensidad del deporte que practiquemos”.

En esta línea, marcarse objetivos asequibles, que se puedan alcanzar y que motiven es fundamental. Por ejemplo, en el caso de practicar deporte en solitario, Gavaldá ha asegurado que es necesario “una gran constancia y mucha fuerza de voluntad”, por lo que cree adecuado, en el caso de las personas mayores, “pedir ayuda profesional para planificar y realizar cualquier actividad deportiva, ya que ello puede contribuir, y mucho, a mejorar y mantener la salud”. Por ello, apuesta por “ser siempre muy cautelosos y tenerle mucho respeto a nuestro cuerpo y en relación con la actividad que se está practicando”.

Seguir compitiendo

Gavaldá ha indicado que, “como en cualquier profesión, los entrenadores no dejamos nunca de serlo aunque nos retiremos, y siempre que es posible ofrecemos nuestra experiencia sobre el conocimiento deportivo que poseemos”. Por ello, ha señalado que, “en cualquier edad, incluso entre los más mayores, es muy positiva la competencia deportiva”, a través de partidos o ligas amateurs, ya que contribuye a que las personas se sientan más vitales y, en general, activas.

Bassani lleva involucrado en el baloncesto desde los 6 años. Jugó 30 años a este deporte y a los cuarenta, “sin motivo”, lo dejó. Fue cuando se trasladó a Barcelona que se encontró con un grupo de veteranos y le enamoró la idea de jugar a básquet con gente de una determinada edad. “Al principio me costó, pero poco a poco evolucioné y llegué a participar a un nivel inesperado de competición”, relató. A su regreso a Milán también se juntó con personas de su quinta para jugar al baloncesto y, además, organizar eventos humanitarios, como ayuda a hospitales, dar comida a los sintecho o la creación de una pista de baloncesto en la devastada ciudad siria de Alepo.

“Si la salud física está a un buen nivel, la salud mental y organizar cosas para los demás también contribuye al bienestar de la persona. Los efectos son inmediatos y positivos”, concluyó en su charla. 

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