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Beneficios del consumo responsable

Junio 23, 2022 6 min 49 veces compartido

Durante los últimos años, los hábitos de consumo han cambiado por completo, llegando a límites insostenibles para nuestro planeta. Esta tendencia hacia el consumo de masas y el “usar y tirar” ha hecho que se vuelva la mirada hacia el pasado: hacia una manera de consumir más moderada, consciente y beneficiosa tanto para el medio ambiente como para nosotros mismos y las generaciones que vienen. 

En este post te contamos cómo ser un consumidor más responsable, las características del consumo responsable y los beneficios que nos puede aportar. ¡Sigue leyendo!

Características del consumo responsable

Desde que comenzamos el día hasta que lo terminamos, realizamos un consumo constante: la ducha de la mañana, el café que preparamos, el transporte al trabajo, la compra semanal… Muchas de nuestras acciones suponen un consumo, así que te proponemos que te preguntes:

  • ¿Lo hacemos de forma responsable y consciente?
  • ¿Nuestras acciones son sostenibles para el planeta y para las personas que lo habitamos?

Existen muchas razones por las que cambiar hacia un consumo más responsable: medioambientales, económicas y humanas. Elegir bolsas y recipientes reutilizables en lugar de plásticos, utilizar menos el coche y más el transporte público, comprar productos locales… Aunque parezca que los pequeños gestos no tienen mucho impacto, pueden ser muy poderosos y todos ellos contribuyen al cambio.

Pero ¿qué significa consumir de manera responsable? Este concepto implica comprar un bien o un servicio teniendo en cuenta, además de su calidad y precio, las consecuencias ambientales, sociales y laborales de su producción. 

Beneficios del consumo responsable

Como hemos visto, consumir de forma responsable y ser más conscientes de los servicios y objetos que adquirimos puede ser beneficioso en muchos aspectos. Te contamos los beneficios del consumo responsable más relevantes. 

Derechos humanos

El consumo responsable repercute, y mucho, en las personas, en sus condiciones de trabajo, salario y dignidad laboral. Es importante tener en cuenta a las personas que fabrican, distribuyen los productos que compramos o que prestan servicios que contratamos. Y es que mi consumo no solo tiene un efecto en mí, sino también en los demás. 

Cuando decides consumir de una forma responsable, apoyas unas condiciones laborales más igualitarias y justas para las personas involucradas en el proceso de producción. Situarse en contra del trabajo infantil, de las desigualdades en el salario y en el acceso al empleo, y de la explotación, son algunos de los beneficios sociales y humanos que conlleva el consumo responsable.  

Medio ambiente

Otro de los mayores beneficios del consumo responsable, y quizá el que más ruido haga, es el respeto por el medio ambiente. Como ya sabemos, los recursos naturales del planeta no son infinitos, por lo que cuidarlos y utilizarlos de manera más consciente es una de las claves del consumo responsable. 

Consumir productos de proximidad y de temporada, por ejemplo, contribuye al normal desarrollo de la biodiversidad y a minimizar el transporte que se utiliza para acceder a ellos. 

Ahorro económico

Consumimos, en general, por encima de nuestras necesidades. Y es que, muchas veces, dejar de consumir (tanto), por simple que parezca, puede ser el mejor sistema para empezar a ser consumidores responsables.

El agua o la electricidad, ciertos alimentos que no aportan nada positivo a nuestra dieta y piezas de ropa que no necesitamos son solo algunos de los recursos de los que podemos prescindir. No solo contribuiremos a un mundo más sostenible, sino también a nuestro bolsillo. 

Calidad

Cuando consumimos de forma responsable nos estamos alejando de la producción masiva. Esto supone un mayor mimo y trabajo en la producción de aquello que compramos. En el caso de una prenda de ropa, por ejemplo, buscamos darle muchos usos a lo largo del tiempo, tanto para evitar comprar un sustituto como para ahorrarle ese residuo al medio ambiente. Para ello, la prenda debe ser de buena calidad. 

En el caso de los alimentos, si optamos por opciones locales y de temporada, estaremos consumiendo alimentos sin aditivos, sin conservantes, cultivados de manera natural y, por tanto, más sanos para nuestro cuerpo.

¿Cómo se puede ser un consumidor más responsable?

Llevamos años escuchándolo: los recursos naturales se agotan, debemos actuar ya para que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando de nuestro planeta. Muchas encuestas demuestran que los más concienciados con los movimientos ecologistas y sostenibles son los jóvenes, en especial, los llamados millennials, la generación de los 80 y 90. Más allá de realizar acciones aisladas, ven el consumo responsable como una filosofía de vida, como una actitud consciente.

Un consumidor responsable busca provocar el menor impacto negativo posible, sobre el medio ambiente y sobre la sociedad. Aunque parezca que no tienen el suficiente impacto, muchos pequeños gestos forman uno gigante.  

A continuación, compartimos contigo algunas acciones y cambios que puedes realizar en tu día a día para contribuir a un mundo más sostenible. 

Minimalismo

Esta corriente, cada vez más extendida, nos hace ser conscientes de la cantidad de cosas que tenemos y las que realmente necesitamos. No se trata solo de consumir menos, también de consumir mejor. Priorizar opciones más atemporales, más durables, tratar de arreglar los objetos cuando dejen de funcionar en lugar de sustituirlos por otros… En definitiva, dar más valor, más vida a las cosas que poseemos, es la mejor forma de ser consumidores responsables.  

Residuos

Consumir conscientemente nos hará darnos cuenta de la cantidad de residuos innecesarios que generamos. Comprar a granel, reutilizar bolsas o envases, evitar los plásticos de un solo uso como las pajitas, las tazas o vasos para llevar, que podemos sustituir por opciones reutilizables, son solo algunas de las acciones que podemos hacer para reducir nuestros residuos. 

Producto local y de temporada

Consumir alimentos lo más naturales posible beneficia a nuestra salud y a nuestro planeta. Los productos de proximidad y de temporada no necesitan pasar por procesos artificiales ni recorrer mucha distancia para llegar a su destino. Además, comprar en tiendas de barrio contribuye a fomentar el comercio local y justo, tan perjudicado por las grandes superficies. 

En conclusión

Acabamos de ver que los beneficios del consumo responsable son infinitos, porque no solo es favorable para el planeta sino también para nosotros mismos, para nuestros vecinos y para las generaciones que vienen. 

Puede suponer un ejercicio de conciencia, pero la mejor manera de hacerlo es pararse a pensar antes de consumir: ¿realmente lo necesito?, ¿qué impacto tiene en el planeta y en la gente que lo fabrica? Optar por las alternativas éticas y responsables nos convierte directamente en consumidores responsables, y cada gesto cuenta.

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