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Los nuevos cambios fiscales en los planes de pensiones

febrero 9, 2021 5 min 54 veces compartido

Además de modificaciones relevantes en alguno de los tramos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) o en el tipo de Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) de determinados artículos, la publicación de la Ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE) en el último Boletín Oficial del Estado (BOE) de 2020 introdujo dos novedades importantes para las pensiones.

Por un lado, la subida de un 0,9% en las ‘nóminas’ de los jubilados y, por el otro, algunos cambios relativos a la fiscalidad de los productos de ahorro, entre los que cabe destacar la disminución de los límites de deducción por aportaciones a los planes de pensiones y a los planes de previsión asegurados (PPA).

Las claves de los cambios en la tributación

Desde 2021, el límite total de reducciones que un mismo contribuyente podrá realizar como consecuencia de las aportaciones que se realicen a estos productos de previsión social será la cifra menor entre 2.000 euros anuales o el 30% de los rendimientos netos del trabajo

La única excepción que añaden los PGE, y que permite incrementar estos 2.000 euros de límite hasta los 8.000 euros adicionales, se produce en el caso de las contribuciones del empleador a su trabajador en los instrumentos de previsión social empresarial, principalmente, los planes de pensiones de empleo, los planes de previsión social empresarial o las mutualidades de previsión social.

Además, se reduce el límite máximo de deducción por aportaciones a planes de pensiones en los que sea titular el cónyuge sin cierto nivel de renta, que se fija en los 1.000 euros anuales.

¿Qué ocurre si ya tienes un plan de pensiones?

Los usuarios que en 2021 ya disponen de un plan de pensiones sí pueden verse afectados por los cambios, pero no por el cambio en los planes de pensiones sino por las modificaciones aplicadas al IRPF. Además de cambiar las deducciones de los planes, los Presupuestos Generales del Estado también incluyen un aumento de los tipos de IRPF, creando un nuevo tramo a un tipo del 47% para las rentas superiores a 300.000 €.

Incentivar los planes de empleo

De acuerdo a los datos de la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (INVERCO), apenas un 13% de los trabajadores cuentan con un plan de empleo. En este sentido, tal y como ha asegurado recientemente la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, se pretende incentivar el ahorro para la jubilación para complementar las futuras pensiones de los ciudadanos

En este sentido, la deducción máxima de los planes de pensiones de empleo sube en 2.000 euros, hasta los 10.000 euros. Además, se va a crear un fondo público de pensiones articulado a través de planes de empleo de aportación definida.

Rescatar o no el plan de pensiones

A diferencia de los fondos de inversión, los planes de pensiones tributan en el IRPF como rendimientos del trabajo. Los recientes cambios en su fiscalidad están llevando a que algunos ahorradores se planteen si es conveniente o no rescatarlo, y la respuesta es que, por el momento, no compensa hacerlo, salvo que la suma de la pensión, las rentas del trabajo y el rescate del plan supere los 300.000 euros, dado que estas modificaciones no nos afectarán.

En el caso de las personas que se vayan a jubilar, existen dos alternativas para intentar reducir lo máximo posible el pago de impuestos en los planes de pensiones: recuperar una parte en forma de renta para evitar aumentar el tipo marginal, o no proceder a su rescate en el mismo año que el empleado se jubile si ha trabajado durante seis meses o más en dicho ejercicio.

Otros productos de ahorro

Una opción que cada vez está ganando un mayor peso en las carteras de muchos inversores es el Unit Linked, uno de los productos de ahorro de mayor riesgo, ya que es el titular el que decide dónde invertir. Las ganancias que se generan tributan como rendimientos del capital mobiliario, con un tipo que oscila entre el 19 y el 23%.

Otra posibilidad son los seguros de renta vitalicia, que permiten recibir una renta periódica hasta el fallecimiento, y que gozan de una exención tributaria de la reinversión de las ganancias patrimoniales por la venta de activos en estos productos (como una vivienda). Por otro lado, se encuentran los seguros individuales de ahorro a largo plazo (SIALP), en los que, si el capital invertido no supera los 5.000 euros anuales durante al menos cinco años, el rescate no tributa.

La alternativa de los fondos de inversión

La principal diferencia en la fiscalidad entre los planes y los fondos de inversión es que en los primeros es posible diferir el pago de impuestos del capital que se invierte dentro de los límites legales marcados, mientras que en los segundos solo está permitido diferir el pago de impuestos sobre las ganancias, pero solo si se reinvierten en ese fondo o en otro.

Los tipos impositivos de los fondos varían en función de la rentabilidad que se coseche. Hasta 6.000 euros, tributan al 19%; de ahí y hasta los 50.000 euros, al 21%, y por encima de esta cifra, al 23%. En la Comunidad Foral de Navarra y en el País Vasco, estos tramos y porcentajes oscilan levemente. Además, es posible deducirse en la declaración del IRPF tanto los gastos asociados a la adquisición como a la transmisión de las participaciones.

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