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La longevidad, un fenómeno heterogéneo que mejora a nivel mundial con el paso del tiempo

Enero 28, 2021 5 min 2 veces compartido

Una parte fundamental del Longevity World Summit 2020, un evento online organizado por la Universidad de Barcelona y el Longevity Institute, ha sido la de estudiar la evolución de la longevidad en todo el mundo a lo largo de las últimas décadas, así como evaluar sus perspectivas para el futuro próximo. 

Entre las distintas exposiciones que han tenido lugar, una de las más destacadas ha corrido a cargo del doctor Xavier Varea, que ha presentado las conclusiones del estudio Atlas Mundial de la Longevidad, elaborado desde la Universidad de Barcelona. Como se recoge en el documento, todos los países analizados entre el periodo que va de 1990 a 2030 van a ver incrementada la probabilidad de que sus ciudadanos lleguen vivos a los 65 años, con la única excepción de dos: Ucrania y Sudáfrica.

Tendencia hacia la convergencia

Varea, que ha señalado que la mortalidad es la base para estudiar la longevidad, ha destacado, también, que mientras que la esperanza de vida al nacer en 1990 marcaba que había 7 países en donde estaba por debajo de los 50 años, en el año 2030 ya no habrá ninguno, mientras que en 27 naciones la esperanza de vida ya estará por encima de los 80 años. Precisamente, el doctor Stéphane Loisel, de la Universidad de Lyon, ha intentado explicar los mecanismos que permiten detectar de la forma más rápida posible los cambios en las pautas evolutivas de la longevidad, aunque de su exposición cabe reseñar que la longevidad es un fenómeno heterogéneo, tanto entre hombres y mujeres como entre los distintos países.

De hecho, otra de las conclusiones que comparten ambas exposiciones es que la longevidad parece ser un fenómeno que evoluciona con el tiempo. A pesar de ello, las velocidades anuales de cambio en los indicadores que la miden se reducen en el periodo 2020 a 2030 respecto al que va de 1990 a 2030, lo que refleja la ralentización del fenómeno de la longevidad. En definitiva, parece claro que la longevidad es una realidad que tiende a converger, ya que las diferencias entre hombres y mujeres, así como entre los distintos países, tienden a reducirse con el paso del tiempo.

La clave está en el estudio de la mortalidad

Analizar la mortalidad es uno de los mecanismos que contribuye a poder entender cómo funciona el fenómeno de la longevidad, con todas las consecuencias demográficas, sociales y económicas que conlleva su mejora para el futuro. Como ha indicado David Atance, del Departamento de Economía y Dirección de Empresas de la Universidad de Alcalá, los diferentes indicadores de mortalidad nos ayudan a tener una perspectiva más global de cómo funciona este fenómeno.

Sin embargo, este especialista ha subrayado que, además de la esperanza de vida, existen otra serie de indicadores para comprender el fenómeno de la mortalidad y de la longevidad que “permiten medir parámetros distintos pero que, analizados de manera conjunta, conforman una radiografía integral de su situación en un entorno determinado”. Además, ha asegurado que el uso de la tabla de mortalidad “es un instrumento de análisis demográfico muy eficaz para analizar la incidencia de la mortalidad sobre los individuos de diferentes poblaciones. Es clave para, por ejemplo, medir la longevidad y su comportamiento en una población”.

A lo largo de las distintas sesiones se han evaluado diferentes indicadores, como el de la probabilidad de llegar vivo a una determinada edad, el de la esperanza de vida (que ofrece el número de años de vida que tiene que vivir una persona de una determinada edad), el de la edad modal (que proporciona la edad en la que se produce un número más alto de fallecimientos), el del coeficiente de Gini (que es una medida de la desigualdad entre los individuos respecto a la esperanza de vida) o el de la edad de preparación para la vida.

Entre otras conclusiones que se han podido extraer de las ponencias de estos expertos cabe destacar, por ejemplo, que las mejoras en la sanidad y en la alimentación han contribuido decisivamente a que las personas mayores vivan más años y en mejores condiciones, o que el sistema de pensiones español está algo obsoleto y necesita de próximos ajustes para soportar los cambios que se van a producir en el futuro. 

Para entender la evolución de la longevidad en España, baste decir simplemente que la esperanza de vida actual es de 80 años para los hombres y de 89 para las mujeres, y que se espera que el 94% de las mujeres y el 88% de los hombres nacidos en el año 2018 alcancen, al menos, los 65 años de vida.

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